José Montilla quedó nombrado presidente de la Generalitat el 23 de noviembre, en una ceremonia de investidura en la que aseguró que contará con el presidente saliente, Pasqual Maragall, para la “nueva etapa” que se abre en la política catalana. Montilla se convertía así en líder del nuevo tripartito (PSC, ERC e IC), repitiendo con Ernest Benach (ERC), como presidente del Parlament y estrenando 47 diputados, entre los que destaca el líder de Ciutadans, Albert Rivera, representante de la gran sorpresa de las elecciones del 1 de noviembre, al conseguir, en su primera salida a las urnas, 3 escaños. Otro gran protagonista, éste por la decepción sufrida, fue Artur Mas (CIU), quien, una vez más, se quedó a las puertas del Gobierno catalán debido, según sus palabras, "a un engaño de PSC y ERC, al esconder a los ciudadanos que el tripartito ya estaba cocinado antes de las elecciones."